Home ESTUDIOS BíBLICOS JOSUÉ JOSUÉ 8 Y 9

JOSUÉ 8 Y 9

Correo electrónico Imprimir PDF

 

JOSUÉ 8

 

v. 1 a 35.  La conquista de Hai

Una vez que el problema del pecado ha sido eliminado, Dios anima a Yejoshua (Josué) a realizar la conquista de Hai, la voz de Dios guiando a su pueblo se vuelve a escuchar. 

 

 

La estrategia para la conquista fue mediante una emboscada a los enemigos. En esta ocasión Josué no subestimo el poderío de sus enemigos sino que se preparó un ejército de 30,000 hombres (no tres mil como en la primera vez); el creyente nunca debe subestimar al enemigo de la carne, sino que debe poner todo empeño en no dejarse vencer por la carne y sus deseos. Dios entregó en las manos de Yejoshua a los habitantes de Hai y a su rey (v. 18), quienes habían sido juzgados por su impiedad, impureza e idolatría, el juicio vino de parte de Dios mismo, no de Israel. En el v. 26 se menciona que Josué mantuvo en alto la jabalina hasta que vencieron a Hai, lo cual implica que Yejoshua estuvo orando todo el tiempo de la batalla hasta que el Señor entregó a sus enemigos en sus manos. Al vencer Josué levantó un altar al Señor y un monumento de grandes piedras sin labrar en las cuales escribió la Ley de Moshé.

 

En los v. 33 y 34 se indica que Israel cumplió con el mandato de Dios dado en la Ley ya que se repartió el pueblo en los montes Gerizim y Ebal, para dar lectura a toda la ley del Señor como Moshé lo había ordenado (ver Deu. 11:29 y 27:4 a 7).

 

MEDITACIÓN:

 

¿Cuáles fueron las estrategias para vencer a la ciudad de Hai (que es una figura de la carne)?

 

La primera fue: No subestimar a este enemigo; la segunda actuar con inteligencia y estrategia (Dios quiere que hagamos uso del sentido común y la inteligencia con que Dios nos ha dotado, no hacer nada alocado, como vemos que sucedió con la estrategia ideada por Yejoshua -a veces una buena estrategia es huir para vencer, como José cuando huyó de la mujer de Potifar y evito ser derrotado por la carne-), orar con toda perseverancia, poner un altar al Dios de Israel, es decir, presentarnos como ofrenda en sacrificio vivo, santo, agradable al Señor y tener la Palabra de Dios presente, escribirla, repetirla para nosotros mismos y meditarla, recordar las bendiciones que Dios tiene para quienes vencen las pruebas, recordar que cuando somos tentados por la carne, proviene del viejo hombre (la inclinación al mal), pero que Dios mismo nos dará la salida y nos dará la corona de vida si resistimos la tentación:

 

Sant. 1:12 a 14: Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado,  recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman. Que nadie,  al ser tentado,  diga:  "Es Dios quien me tienta."  Porque Dios no puede ser tentado por el mal,  ni tampoco tienta él a nadie. Todo lo contrario,  cada uno es tentado cuando sus propios malos deseos lo arrastran y seducen (NVI).

 

 

JOSUÉ 9

 

v.  1 a 27.  La astucia y el engaño de los gabaonitas

Nuevamente recordamos que el libro de Josué nos enseña cómo es el caminar del creyente en la vida cristiana, al iniciar el estudio de este libro vimos que hay tres enemigos con los que el creyente tiene que enfrentarse: La carne, el mundo y Satanás.

 

El capítulo 9 de este libro nos habla de que al escuchar todos los reyes de la tierra de Canaán lo que Dios estaba haciendo a favor de Israel, se unieron para pelear en contra de Dios; pero los gabaonitas en vez de pelear, reconocieron que Dios era poderoso y que no podrían hacerle frente, entonces decidieron usar la astucia: se pusieron ropa vieja, calzado viejo, pan y odres viejos (note los elementos que utilizaron: pan, odres de vino, vestido y calzado, elementos de los que hablaremos más adelante). Yejoshua y el pueblo de Israel cayeron en el engaño por el hecho de que no consultaron La Palabra de Dios, ya que la Torá claramente prohibía a Israel hacer pactos con los pueblos de la tierra (Ex. 23:27 y 32): Enviaré mi terror delante de ti, y llenaré de confusión a todo pueblo donde llegues; y haré que todos tus enemigos ante ti vuelvan la espalda…No harás pacto con ellos ni con sus dioses. Ellos no habitarán en tu tierra, no sea que te hagan pecar contra mí; porque si sirves a sus dioses, ciertamente esto será tropezadero para ti.

 

En el libro de Apocalipsis 12:9 leemos lo siguiente: Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua que se llama el diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero. Este versículo nos informa que el principal trabajo de Satanás es engañar al mundo entero, la mentira es su mejor arma, él es padre de mentira (Jn. 8:44): Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. El ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.

 

El principal trabajo de Satanás no es el asustar y causar terror, su principal trabajo es engañar y para ellos usa muchos medios, principalmente las falsas religiones; él enseñará al mundo que si guardan tales ritos o si hacen tales cosas, si practica una religión y confían en objetos sagrados como amuletos, los hombres podrán ganarse el favor de su(s) dios(es); a través de las religiones Satanás engaña al mundo para desviarlo de la fe en el único Dios verdadero y en la obra de Dios a favor del mundo. El pastor Bernon McGee dijo: “Satanás vino el domingo a la iglesia y vendrá también el próximo domingo”, su principal interés es tomar ventaja de cualquier situación entre los asistentes a la iglesia mediante astutas maquinaciones (2 Co. 2:10 y 11: …, para que Satanás no gane ventaja alguna sobre nosotros;  pues no ignoramos sus maquinaciones –RV60). 

 

Mucha enseñanza en la Palabra de Dios se presenta a través de figuras en las páginas de la Biblia, así encontramos que los elementos que usaron los gabaonitas para engañar fueron: Pan y vino (provisiones de las cuales “tomaron” los hijos de Israel, como se nos informa en el v. 14), vestido y calzado; estos elementos nos hablan de la obra de Cristo: El pan que representa el cuerpo del Señor que fue entregado por nosotros y el vino que representa la sangre del nuevo pacto que fue derramada para el perdón de los pecados; el vestido con que el creyente es revestido y el calzado del evangelio. Los líderes de Israel no consultaron al Señor y los gabaonitas usaron provisiones adulteradas para engañarlos y ellos “tomaron” de estas provisiones adulteradas. Esa es precisamente la intención de Satanás en la iglesia cuando no se consulta La Palabra de Dios y se toma del pan adulterado que es la falsa doctrina.

 

¿Cómo triunfar contra Satanás y sus maquinaciones?

 

Ya vimos que es mediante la obediencia a Dios y a su Palabra. El triunfo del creyente contra Satanás se basa en que el creyente deberá someterse obedientemente a Dios como leemos en Sant. 4:7: Someteos,  pues,  a Dios;  resistid al diablo,  y huirá de vosotros (RV60).

 

El Apóstol Pablo nos informa que para vencer al enemigo de Dios debemos tomar las armas de nuestra milicia ya que nuestra lucha no es con carne ni sangre, es decir, con seres humanos, sino contra potestades y principados, contra gobernadores de las tinieblas, de las regiones celestes, es decir, de los aires. Esos seres malignos tienen autoridad regional y pretenden engañar a los creyentes y mantener al pueblo en el engaño. Pero para vencerlos se requiere tomar las armas de las que se nos informa en Ef. 6:10 a 18:

 

Efe. 6:10 a 18:  Por último,  fortalézcanse con el gran poder del Señor. Pónganse toda la armadura de Dios para que puedan hacer frente a las artimañas del diablo. Porque nuestra lucha no es contra seres humanos,  sino contra poderes,  contra autoridades,  contra potestades que dominan este mundo de tinieblas,  contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales. Por lo tanto,  pónganse toda la armadura de Dios,  para que cuando llegue el día malo puedan resistir hasta el fin con firmeza. Manténganse firmes,  ceñidos con el cinturón de la verdad,  protegidos por la coraza de justicia, y calzados con la disposición de proclamar el evangelio de la paz. Además de todo esto,  tomen el escudo de la fe,  con el cual pueden apagar todas las flechas encendidas del maligno. Tomen el casco de la salvación y la espada del Espíritu,  que es la palabra de Dios. Oren en el Espíritu en todo momento,  con peticiones y ruegos.  Manténganse alerta y perseveren en oración por todos los santos.

 

Debemos fortalecernos en el poder de la fuerza del Eterno y tomar las virtudes siguientes, viviendo de esa manera:

 

v  La verdad

v  La justicia

v  La fe

v  La seguridad de la salvación

v  Proclamar el mensaje del evangelio de la paz

v  La Palabra de Dios que es la espada del Espíritu

v  La oración perseverante intercesora por todos los santos

 

Hacer esto es individual. Cada uno de los creyentes debe tomar la verdad, la justicia, etc., por si mismo. Lo único que pueden hacer unos por otros es ministrar en oración, unos por otros. Pero la oración debe ser perseverante, en todo tiempo.

 

Satanás no puede poseer al creyente en Crsito; sin embargo, si lo puede oprimir, si le puede influir como lo hizo con Pedro el día de la cena de la Pascua cuando Jesús le dijo: “apártate de mi Satanás, me eres tropiezo”; o puede, si Dios se lo permite, causar daño físico al creyente, como lo hizo en el caso de Pablo con el aguijón que le fue impuesto por un espíritu maligno o como en el caso de Job que fue herido con una sarna en su piel, pero solamente podrá hacer hasta donde Dios se lo permita, es decir, solamente que Dios le conceda al enemigo hacer algo, éste podrá hacerlo (en este estudio no profundizaremos en cuales casos puede ser que El Señor permitiría tal cosa a su enemigo,  ya que se trata de un estudio mucho más detallado de lo que aquí pretendemos presentar por ahora, sin embargo más adelante se podrá dar más luz sobre este asunto). Pero la victoria del creyente podrá, sin duda, ser lograda tomando las armas de nuestra milicia antes mencionadas.

 

Los gabaonitas no representan al Diablo sino la astucia y el engaño con las que éste actúa.

 

Hay sin embargo que decir que los Gabaonitas hicieron algo digno de resaltar (v. 9 y 10): Reconocieron que el Dios de Israel había hecho grandes cosas a favor de su pueblo y había derrotado a sus enemigos, así que decidieron no enfrenarlo; pero no actuaron bien, es decir, como Rahab que se unió al pueblo de Dios y pidió misericordia, por lo que ella fue salvada y no sólo ella sino también toda su casa. No obstante la mala acción de los gabaonitas Dios tuvo misericordia de ellos y les permitió vivir en medio de los hijos de Israel como esclavos al servicio del tabernáculo de Dios. Más adelante, con el paso del tiempo, muchos de ellos se volvieron verdaderos creyentes, pero otros fueron piedra de tropiezo para Israel, tal como lo advirtió el Señor. 

 

 

Written by: LRS Domingo 02 de Enero de 2011 22:58 Última actualización el Domingo 02 de Enero de 2011 23:02
 

Congregaciones

Jul 02 2010

 Le invitamos a visitarnos, o bien, si no tiene d...

Alabanza

Jul 02 2010

Cantad al SEÑOR un cántico nuevo:   ...

Evangelismo

Jul 02 2010

El Señor antes de ser trasladado al cie...

Niños

Jul 02 2010

 CONGRESO FEMENIL "PLENITUD" 2011 cele...